Hay una pregunta que mucha gente se hace cuando algo en su vida no termina de encajar: ¿voy a un psicólogo o busco otra cosa? La respuesta no siempre es blanca o negra. Existe un enfoque que ocupa ese espacio intermedio que se llama Counselling Adleriano. No es terapia al uso, ni tampoco un simple coaching. Es algo propio, con una base teórica de más de un siglo y una forma de trabajar que, para muchas personas, resulta más cercana y más eficaz que otras alternativas.
Alfred Adler: el psicólogo que se atrevió a pensar diferente
Para entender el Counselling Adleriano hay que conocer quién fue Alfred Adler. Médico vienés, contemporáneo de Freud y discípulo suyo durante años, Adler rompió con el psicoanálisis para construir su propio sistema: la Psicología Individual. Adler entendía al ser humano como una unidad que no puede separarse en partes, ni tampoco del contexto social en el que vive.
Su tesis era radical para la época: las personas no están determinadas por su pasado ni por sus traumas, sino que se orientan hacia metas. Lo que hacemos tiene una finalidad, aunque no siempre seamos conscientes de ella. Y esa finalidad se forma en la infancia, a través de las interpretaciones que hacemos de lo que nos ocurre, no de los hechos en sí mismos, sino de cómo los leemos.
Qué es el Counselling Adleriano
El Counselling Adleriano es un abordaje terapéutico basado en la Psicología Individual de Adler que se desarrolla principalmente a través de la conversación. Es un trabajo conjunto, colaborativo, en el que el counsellor acompaña a la persona a comprender lo que le ocurre para que ella misma encuentre el camino hacia el cambio.
Una diferencia clave respecto a la psicoterapia clásica: el counselling no diagnostica patologías. Trabaja con personas que están pasando por momentos difíciles, como una crisis, un conflicto familiar, una pérdida, un bloqueo, una transición vital, pero que no presentan trastornos clínicos graves. Eso no significa que sea un trabajo superficial. Al contrario: en pocas sesiones se puede llegar a identificar patrones muy arraigados que llevan años condicionando las decisiones de alguien.
El Counsellor Adleriano tampoco dice lo que hay que hacer. Su función es orientar, alentar y devolver a la persona la confianza en sus propios recursos. La meta no es resolver el problema por alguien, sino devolverle la fe en sí mismo y el coraje para enfrentarlo.
Adler utilizaba una imagen muy clara para explicar el origen del malestar psicológico. Imaginaba que cada persona ve la realidad a través de unas gafas que fabrica en la infancia. Esas gafas son las creencias privadas que nos formamos sobre cómo es el mundo, sobre quiénes somos nosotros y sobre lo que podemos esperar de los demás.
El trabajo del Counselling Adleriano consiste, en buena medida, en hacerse consciente de esos anteojos para poder cambiarlos. No se trata de negar la historia personal, sino de actualizarla y de reescribir ese mapa con la información que tenemos de adultos.
Para qué situaciones es útil el Counselling Adleriano
Algunas de las situaciones más habituales en las que el counselling adleriano resulta especialmente útil son:
- Crisis personales o momentos de cambio importantes (una separación, un cambio de trabajo, la llegada de un hijo, la pérdida de un ser querido).
- Conflictos interpersonales con la pareja, con los hijos, con compañeros de trabajo… que se repiten y no encuentran salida.
- Dificultades de convivencia familiar, especialmente cuando hay hijos adolescentes o cuando el clima en casa genera estrés continuo.
- Bloqueos y dificultades para tomar decisiones, esa sensación de estar atascado sin saber por qué.
- Estrés laboral y sensación de que las cosas se escapan de control.
- Desorientación vital, cuando uno no sabe muy bien qué quiere ni hacia dónde va.
Cómo son las sesiones y las cuatro fases del proceso
El Counselling Adleriano tiene una estructura clara, lo que ayuda a que el proceso sea comprensible y orientado desde el principio.
Primera fase, exploración y vínculo. Las primeras sesiones sirven para establecer una relación de confianza, para conocer a la persona y su entorno, y para hacer un primer viaje a la infancia a través de los primeros recuerdos, que son una ventana directa al estilo de vida formado entonces. No es arqueología del pasado por el pasado, sino entender el presente desde sus raíces.
Segunda fase, definición de objetivos. Se establece con claridad qué es lo que la persona quiere cambiar y qué resultados concretos espera alcanzar. Sin un destino definido, el proceso pierde foco.
Tercera fase, comprensión profunda. Aquí se trabaja para entender de verdad cómo se ha llegado hasta aquí. Se reconstruyen pensamientos, emociones y conductas, y se les dan nuevos significados. El para qué de cada comportamiento, esa pregunta adleriana por excelencia, abre perspectivas que a menudo sorprenden.
Cuarta fase, reorientación. Se generan soluciones alternativas, se diseñan acciones concretas para el día a día y se desarrollan nuevas habilidades. La retroalimentación entre sesiones permite ir ajustando el proceso y verificar que los cambios se están produciendo de verdad.
La duración varía mucho según el caso. Puede ser un proceso de uno o dos meses, o extenderse hasta un año. Lo habitual es una sesión semanal de 60 minutos.
El papel central del sentimiento de comunidad
Hay algo que distingue a la psicología adleriana de otros enfoques y que el counselling lleva al centro de su práctica. Es la idea de que todos nuestros problemas son, en el fondo, problemas de relación.
Adler incidía en que el ser humano es, por naturaleza, un ser social. El sentido de pertenencia a un grupo no es un lujo psicológico sino una necesidad fundamental. Cuando ese sentido se resquebraja, el malestar aparece casi inevitablemente.
Por eso el Counselling Adleriano no trabaja a la persona como una isla. Aunque las sesiones sean individuales, el foco incluye siempre las relaciones: cómo me relaciono con mi pareja, con mis hijos, con mis padres, con mis compañeros. El objetivo no es solo sentirse mejor uno mismo, sino desarrollar lo que Adler llamaba el interés social, esa capacidad de contribuir al bienestar de los demás que también nos hace bien a nosotros.
Mis sesiones de Counselling Adleriano
Soy Counsellor Adleriana certificada, miembro de la Asociación Española de Psicología Adleriana (AEPA) y completé el Máster en Counselling Adleriano en la Facultad de Psicología de la Universitat Ramon Llull de Barcelona. Desde entonces no he dejado de formarme, porque este trabajo requiere de estar continuamente estudiando y realizando Supervisiones con mentores y supervisores experimentados.
Ofrezco sesiones de Counselling Adleriano (individual y familiar), tanto presencial en Valencia como a distancia por videoconferencia. Trabajo con adultos que están atravesando un momento difícil: una crisis vital, un conflicto frente al que no encuentran salida, una sensación de bloqueo, dificultades de convivencia en casa o simplemente la sensación de que algo no termina de funcionar y no saben por qué.
Si hay algo en tu vida, en tus relaciones, en tu trabajo o en tu forma de sentirte contigo misma, que quieres cambiar, puedo ofrecerte una primera asesoría gratuita de 30 minutos para ver juntos si este enfoque encaja con lo que necesitas. ¡Agéndala aquí!

